jueves, 6 de diciembre de 2012

Ayer te extrañé


Y es que ayer antes de acostarme me invadió un sentimiento de “te extraño” pero sigo adelante. Y me acordé de que fui feliz y son los momentos con los que me quedo para guardar en mi baúl, que inundación tan acusadora sentí en aquella noche de fiesta cuando te apareciste por la puerta con ese porte que siempre te va a definir, esa silueta inolvidable que siempre llevaré enmarcada en mis memorias, te sentaste a mi lado, por que ahí te colocó el destino de una forma u otra tendrías que venir para que yo escribiera esta página que hoy con orgullo y felicidad te dedico a ti por que te quiero, te amé y hoy por mis pensamientos no pasa odio ni mucho menos rencor, al contrario mi reconocimiento y aprecio para ti que me haz hecho feliz que haz venido a complementar mi libro de la vida, mi trayecto; mi mente a presión recordó que te conocía, que algo sabía de ti y no lo callé, pero te envolviste en las nociones del ambiente que ignoraste tus incitaciones, pero yo no quité el dedo del renglón para tu buena suerte jaja, así como alguna vez me lo dijiste tu, también tienes tenacidad considero que quizá fue eso lo que nos unió, iniciamos, tu caballerosidad es lo me arranca las sonrisas aún, tu música que no dudaste ni un instante en aplicarte, me impactaste lo juro, yo quería bailar y bailar y seguir bailando contigo, que manera que forma, que espectáculo que profesionalismo de nacimiento, cuando tu mano tocó mi columna nuestros cuerpos bailaron sin más con una naturaleza tan innata y de ahí ya no te evadí jamás, si hay algo que reconozco en un hombre es su caballerosidad sin eso no van con nada, debe formar parte de su apellido, y la función comienza, tus sonrisas, los viajes, tus detalles, tu antigüedad tan plagada de más detalles, tu sinceridad, tus ganas de ser y de servir, tus oraciones tan afines al momento indicado, tus acciones, nunca egoísta siempre fiel, trabajador, ahí siempre para mi, pero como todo lo que empieza tiene que acortarse, se cierra el libro ya aún antes de empezar, no se escribe esta historia y ya jamás se escribirá. Te extraño cuando camino por los parques, te extraño fuera de mi casa, te extraño en la banqueta, te extraño en los comedores, te extraño en mi sala, te extraño en mi ciudad que aún huele a ti, te extraño en el café, te extraño cuando subo a un carro, extraño tu caballerosidad al abrir la puerta, extraño tu sensibilidad, extraño tu profesionalismo, extraño tu bondad, extraño tu dignidad, extraño mis tardes contigo, extraño tu fuerza, extraño tu compañía, extraño tu tenacidad, en fin te extraño pero Ahora estoy enamorada y LIBRE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario