Y es que hoy me dueles, tengo poquitos días que no te veo mi
palomita blanca, hace ya tres semanas que salgo de casa sin tu bendición,
aquella única bendición que por tradición familiar nos mantenía a todos unidos,
siento aparte un gran vacío en el pecho, miedo, siento miedo de que a tu falta
ya no nos veamos igual o tan seguido, eras tú el ultimo pilar que nos restaba,
la última joya de la familia, la más antigua, LA MÁS BONITA DE TODAS como lo
decías siempre a tu llegada, te imagino llegando al cielo con una sonrisa mencionando
esto :),
te extraño abuelita, te extraño en este dolor tan profundo de mi pecho, en mi
mente, en mi columna y en todos los espacios, gracias por ese primer abrazo tan
cálido y protector cuando llegue a tu mundo, extraño esa paz al dormir en tus
brazos, mecerme a tu pulso, cada esfuerzo para regalarme lo mejor, por
defenderme y cuidarme siempre, nunca dejes de hacerlo desde el cielo, cada
oración, vienes a mi corazón en cada pregunta simple y en cada respuesta tan
segura, propio de ti, cada que veo una película en silencio, te voy a extrañar
los sábados en la esquina con mi nombre entre tus labios, me hubiera gustado
estar ahí contigo, pero la situación no llegó a mis manos, perdóname por ello,
te voy a extrañar en mayo cuando las gotas de lluvia tiren los frutos de los árboles,
en octubre cuando el aire seco se lleve las hojas, en enero cuando tenga frío y
no llegues a mi puerta para felicitarme desde muy temprano, en marzo cuando
aparezcan las primeras flores frescas, cuando la cuaresma, cuando el calor, el
dos de noviembre en mi altar, en diciembre, en la hornilla, en el rancho, el día
de la virgen, te extraño ahí en el sillón viendo tele, en las tardes repitiendo
las mismas platicas e innovando, en medio de la calle paso a paso, el sonido
del bastón, las palmaditas con agua fresca, las historias, las recetas, los
remedios, los consejos, cuando en misa voltee para atrás, cuando nadie regañe a
los nietos; te prometo que me voy a ver como tú quieres, voy a vestirme con
vestidos decentes y tacones para ti, abuelita te heredé, te heredé en la colección
de tazas, que idea tan fina, te heredé en el gusto por los animales, por el
montón de animales, en el gris te heredé, en la voz, ahí dentro de mis venas te
heredé.

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