jueves, 21 de abril de 2011

desde Villa Rendola

Podría decir que estoy bajo el sol entumecido y adormilado de las preciosas villas de Italia pero no puedo porque esas palabras no expresan mi sentir tan conmocionado, quizá sobre el tostado sol de otoño me encuentro postrada, pues desde tu llegada a mi interior estoy mas sublevada que el fresco y acariciante viento tardecino que pasa bailando con los girasoles del prado, admira su escencia, les hace girar, besa su frente como signo de gratitud para continuar danzando, camina, se eleva y avanza, todo transcurre mientras tu y yo observamos la escena desde el viñedo con el sol a medio cerrar, estar aquí sentados con mi cabeza recargada en tu hombro, envueltos en un aura color marrón, me parece un secuestro al tiempo, minutos robados al reloj para apreciar el sentirme tan completa y relajada, inmenso paisaje bordeado de tejados rojizos que parecen alumbrar el crepúsculo que esta por comenzar y yo sigo aquí abrazada a tí disfrutando el ambiente de canela y vainilla, oh! un hermozo perro ladrandole al amor, se canza, se hecha a un lado de nuestra pareja y guarda silencio...

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