viernes, 8 de abril de 2011
Hoy puedo estar sentada en el muelle mas lejano, largo y grisáceo contemplando un atardecer, con los pies rozando la tela que cubre el agua del tibio lago, en la punta de una montaña helada y desértica, en la playa virgen a media noche observando el bello fuego que baila al ritmo de mi pulso, puedo estar derramando lágrimas o pensando, físicamente sola y aun así no enfadarme ni hacer del instante algo monótono, porque a pesar de estar sumergida en el mas profundo silencio percibiendo el lejano canto de las aves solitarias, te tengo a tí aquí dentro, y es que hay más de mi en ti que en mí misma y eso es suficiente para subsistir, saberme tan protegida aun cuando este rodeada de peligro apasiguado por mi aura que más bien te pertenece, por tus pensamientos desde mi cuerpo, los cuales traje conmigo aquel día que nos besámos, y es que fue tan especial, tanto como si se hubiese sucitado un intercambio de razones, porque es tan intimo el tiempo entre los dos que te descifro con apenas recordar tu faz, no se si ese coincidir es respuesta de mi suplicar, de donde vengas gracias y gracias...
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